NO, PHOTOGRAPHY, PLACES

“AQUÍ NO PASA NADA”, excepto el tiempo, me dijo Oslo

En el norte los viajes en tren te inducen a Ólafur Arnalds, te seducen a mirar por el cristal, a tirarle de la lengua a la imaginación. Los factores se […]

En el norte los viajes en tren te inducen a Ólafur Arnalds, te seducen a mirar por el cristal, a tirarle de la lengua a la imaginación. Los factores se alinearon en un mismo día, viajando de vuelta a casa, un domingo, desde Karlstad, dirección Rygge Aeropuerto, con parada y de pasada en Oslo. Al bajar en la estación de trenes me sumergí en el caos urbano de la ciudad. Tenía cuatro horas para volver a la estación y coger otro tren para llegar al aeropuerto. ¿Qué hacer en Oslo durante cuatro horas, sin mapa ni datos móviles? Cambié a Nicolas Jaar y su “Space is only noise”, me até bien los cordones, mochila en espalda, cámara en mano, empecé a caminar…

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Observé la Ópera de Oslo desde varias perspectivas, tuve que subir a ella, tenía tiempo suficiente como para fumarme una cajetilla de cigarros allí arriba. Me encontré con su forma y miré más allá.

Las manecillas del reloj andaban a mi paso. Tomé varios cafés, seguí deambulando por la ciudad, tranvías iban y venían.

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“Aquí no pasa nada”, excepto el tiempo, me dijo Oslo. Refrescaba y topé con varias esquinas, murales y callejones variopintos. Sin saberlo acabé en una zona/barrio cultural llamado Brenneriveien. Me envolví eternamente allí el resto de tarde, hasta que algunas cuestas y bajadas me llevaron de nuevo a la estación.

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Oslo sigue danzando con el tiempo;
volveré para recuperarlo, el tiempo,
y perderme entre sus rincones.


Text, Video & Photos: Christina González

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